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Otras devociones, himnos y salmos

Salmo 2 Salmo 50 Magníficat Benedictus O Bona Crux Via Crucis A San Josemaría Oración mental Lectura espiritual Bendición mesa Bendición viaje

Salmo II

Psalmus II

Antífona. Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T. P. Aleluya).

Antiphona. Regnum eius regnum sem­pi­térnum est, et omnes reges sérvient ei et obœdient. (T. P. Allelúia).

1. ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos meditaron cosas vanas?

1. Quare fremuérunt gentes, et pópuli meditáti sunt inánia?

2. Se alzan los reyes de la tierra, y los príncipes se confabulan contra el Señor y contra su Ungido.

2. Astitérunt reges terræ, et príncipes convenérunt in unum advérsus Dóminum et advérsus Christum eius:

3. «Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo».

3. «Dirumpámus víncula eórum et proiciámus a nobis iugum ipsórum!».

4. El que habita en los cielos se reirá de ellos, se burlará de ellos el Señor.

4. Qui hábitat in cælis, irridébit eos, Dóminus subsannábit eos.

5. Entonces les hablará en su indignación, y les llenará de terror con su ira.

5. Tunc loquétur ad eos in ira sua et in furóre suo conturbábit eos:

6. «Mas yo constituí mi rey sobre Sión, mi monte santo».

6. «Ego autem constítui regem meum super Sion, montem sanctum meum!».

7. Predicaré su decreto. A mí me ha dicho el Señor: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.

7. Prædicábo decrétum eius. Dóminus dixit ad me: «Fílius meus es tu; ego hódie génui te.

8. Pídeme, y te daré las naciones en herencia, y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra.

8. Póstula a me, et dabo tibi gentes he­re­di­tátem tuam et po­sse­ssiónem tuam términos terræ.

9. Los regirás con vara de hierro, y como a vaso de alfarero los romperás».

9. Reges eos in virga férrea et tamquam vas fíguli confrínges eos».

10. Ahora, pues, ¡oh reyes!, entendedlo bien: dejaos instruir, los que juzgáis la tierra.

10. Et nunc, reges, intellégite, erudímini, qui iudicátis terram.

11. Servid al Señor con temor, y ensalzadle con temblor santo.

11. Servíte Dómino in timóre et exsultáte ei cum tremóre.

12. Abrazad la buena doctrina, no sea que al fin se enoje, y perezcáis fuera del camino, cuando, dentro de poco, se inflame su ira. Bien­aven­turados serán los que hayan puesto en él su confianza.

12. Ap­pre­héndite dis­ci­plínam, ne quando irascátur, et pereátis de via, cum exárserit in brevi ira eius. Beati omnes, qui confídunt in eo.

13. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

13. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.

14. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

14. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

Antífona. Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T. P. Aleluya).

Antíphona. Regnum eius regnum sem­pi­térnum est, et omnes reges sérvient ei et obœdient. (T. P. Allelúia).

V/ . Señor, escucha mi oración.

V/ . Dómine, exaudi oratiónem meam.

R/. Y llegue a ti mi clamor.

R/. Et clamor meus ad te véniat.

Los sacerdotes añaden:

Sacerdotes addunt:

V/ . El Señor esté con vosotros.

V/ . Dóminus vobíscum.

R/. Y con tu espíritu

R/. Et cum spí­ri­tu tuo.

Oración

Orémus

Omnipotente y sempiterno Dios, que en tu amado Hijo, Rey universal, quisiste instaurarlo todo: concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio: que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Omnípotens sempitérne Deus, qui in dilécto Fílio tuo, uni­ver­sórum Rege, ómnia instauráre voluísti: concéde propítius; ut cunctæ famíliæ géntium, peccáti vúlnere disgregátæ, eius suavíssimo subdántur império: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sǽcula sæculórum.

R/. Amén.

R/. Amen.

Salmo 50

Psalmus L

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!

Miserére mei, Deus, secúndum mi­se­ri­córdiam tuam. Et secúndum mul­ti­túdinem mi­se­ra­tiónum tuárum dele ini­qui­tátem meam.

¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!

Ámplius lava me ab iniquitáte mea et a peccáto meo munda me.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí.

Quóniam ini­qui­tátem meam ego cognósco: et peccátum meum contra me est semper.

Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irre­pro­chable.

Tibi, tibi soli peccávi, et malum coram te feci, ut iustus inveniáris in senténtia tua et ǽquus in iudício tuo.

Yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre.

Ecce enim in iniquitáte generátus sum: et in peccáto concépit me mater mea.

Tú amas la sinceridad del corazón y me enseñas la sabiduría en mi interior.

Ecce enim veritátem in corde dilexísti: et in occúlto sapiéntiam ma­ni­fes­tásti mihi.

Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Aspérges me hyssópo, et mundábor: lavábis me, et super nivem dealbábor.

Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos que­bran­tados.

Audíre me fácies gáudium et lætítiam, et exsultábunt ossa, quæ contrivísti.

Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas.

Avérte fáciem tuam a peccátis meis, et omnes iniquitátes meas dele.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu.

Cor mundum crea in me, Deus, et spíritum firmum ínnova in viscéribus meis.

No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.

Ne proícias me a fácie tua et spíritum sanctum tuum ne áuferas a me.

Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga.

Redde mihi lætítiam salutáris tui, et spíritu promp­tíssimo confírma me.

Yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.

Docébo iníquos vias tuas, et ímpii ad te con­ver­téntur.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia!

Líbera me de sanguínibus, Deus, Deus salútis meæ, et exsultábit língua mea iustítiam tuam.

Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

Dómine, lábia mea apéries, et os meum annuntiábit laudem tuam.

Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas.

Non enim sacrifício delectáris; ho­lo­cáustum, si ófferam, non placébit.

Mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

Sa­cri­fícium Deo spíritus con­tri­bulátus; cor contrítum et humiliátum, Deus, non despícies.

Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén.

Benígne fac, Dómine, in bona voluntáte tua Sion, ut ædificéntur muri Ierúsalem.

Entonces aceptarás los sacrificios rituales –las oblaciones y los holocaustos– y se ofrecerán novillos en tu altar.

Tunc acceptábis sa­cri­fícium iustítiæ, oblatiónes et holocáusta: tunc impónent super altáre tuum vítulos.

Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Magníficat ánima mea Dóminum, et exsultávit spíritus meus in Deo salvatóre meo, quia respéxit hu­mi­li­tátem ancíllæ suæ.

Desde ahora me felicitarán todas las ge­ne­ra­ciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su mi­se­ri­cordia llega a sus fieles de generación en generación.

Ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes ge­ne­ra­tiónes, quia fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius, et mi­se­ri­córdia eius in progénies et progénies timéntibus eum.

Él hace proe­zas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Fecit poténtiam in bráchio suo, dispérsit supérbos mente cordis sui; depósuit poténtes de sede et exaltávit húmiles, esuriéntes implévit bonis et dívites dimísit inánes.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la mi­se­ri­cordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su des­cen­dencia por siempre.

Suscépit Ísraël púerum suum, recordátus mi­se­ri­córdiæ, sicut locútus est ad patres nostros, Ábra­ham et sémini eius in sǽcula.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

Benedíctus

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, sus­ci­tán­donos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos Profetas.

Benedíctus Dóminus Deus Ísraël, quia visitávit et fecit re­demp­tiónem plebis suæ; et eréxit cornu salútis nobis, in domo David, púeri sui: sicut locútus est per os sanctórum, qui a saéculo sunt, pro­phe­tárum eius.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la mi­se­ri­cordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Salútem ex inimícis nostris, et de manu ómnium, qui odérunt nos: ad faciéndam mi­se­ri­córdiam cum pátribus nostris, et memorári testaménti sui sancti; iu­siu­rán­dum, quod iurávit ad Ábra­ham, patrem nostrum.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Datúrum se nobis, ut sine timóre, de manu inimicórum nostrórum liberáti, serviámus illi, in sanctitáte et iustítia coram ipso, ómnibus diébus nostris.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Et tu, puer, prophéta Altíssimi vocáberis: præíbis enim ante fáciem Dómini paráre vias eius, ad dandam sciéntiam salútis plebi eius, in re­mi­ssiónem peccatórum eórum.

Por la entrañable mi­se­ri­cordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Per víscera mi­se­ri­córdiæ Dei nostri, in quibus visitávit nos Oriens ex alto: illumináre his, qui in ténebris et in umbra mortis sedent, ad dirigéndos pedes nostros in viam pacis.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

Oh Cruz Santa

O Bona Crux

Atribuida a S. Andrés Apóstol

Oh Cruz Santa, que fuiste adornada con los miembros del Señor, tantas veces deseada, pro­fun­damente amada, cons­tan­te­mente buscada y al fin preparada para mi alma: recógeme de entre los hombres y llévame junto a mi Maestro, para que por ti me reciba quien por ti me redimió.

O Bona Crux, quæ decórem ex membris Dómini suscepísti, diu desideráta, sollícite amáta, sine in­ter­mi­ssióne quæsíta, et aliquándo cupiénti ánimo præparáta: áccipe me ab homínibus, et redde me magistro meo: ut per te me recípiat, qui per te me redémit.

Via Crucis

– En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

– Oración introductoria.

– Anuncio de cada estación.

V/ . Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

– Lectura y meditación correspondiente a la estación.

V/ . Padre nuestro…

V/ . Avemaría…

V/ . Señor, pequé.

R/. Tened piedad y misericordia de mí.

Al terminar el Via Crucis se pueden rezar estas oraciones:

Oración de aceptación
de la muerte

Oh Dios, Padre mío, Señor de la vida y de la muerte, que con decreto inmutable, en justo castigo de nuestras culpas, has establecido que todos los hombres hayan de morir: mírame aquí postrado delante de ti. Aborrezco de todo corazón mis culpas pasadas, por las que he merecido mil veces la muerte, que ahora acepto para expiarlas y para obedecer a tu amable Voluntad. Gustosamente moriré, Señor, en el tiempo, en el lugar, del modo que Tú quieras, y hasta entonces aprovecharé los días de vida que me queden, para luchar contra mis defectos y crecer en tu amor, para romper todos los lazos que atan mi corazón a las criaturas, para preparar mi alma a comparecer en tu presencia; y desde ahora me abandono sin reservas en los brazos de tu paternal Providencia.

Oración para obtener
una buena muerte

Creador mío y Padre mío, te pido la más importante de todas tus gracias: la perseverancia final y una muerte santa. Por grande que haya sido el abuso hecho de la vida que me has dado, concédeme vivirla desde ahora y terminarla en tu santo amor. Que yo muera como los Santos Patriarcas, dejando sin tristeza este valle de lágrimas, para ir a gozar del descanso eterno en mi verdadera patria. Que yo muera como el glorioso San José, acompañado de Jesús y de María, pronunciando estos nombres dulcísimos, que espero bendecir por toda la eternidad. Que yo muera como la Virgen Inmaculada, en la caridad más pura y con el deseo de unirme al único objeto de mis amores. Que yo muera como Jesús en la Cruz, plenamente identificado con la Voluntad del Padre, hecho holocausto por amor. Jesús, muerto por mí, concédeme la gracia de morir en un acto de perfecta caridad hacia ti. Santa María, Madre de Dios, ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte. San José, mi padre y señor, alcánzame que muera con la muerte de los justos.

Oración para el momento
de la muerte

Señor, Dios mío: ya desde ahora acepto de buena voluntad, como venida de tu mano, cualquier género de muerte que quieras enviarme, con todas sus angustias, penas y dolores.

V/ . Jesús, José y María.

R/. Os doy el corazón y el alma mía.

V/ . Jesús, José y María.

R/. Asistidme en la última agonía.

V/ . Jesús, José y María.

R/. En vos descanse en paz el alma mía.

Oración a San Josemaría

Fundador del Opus Dei

Oración

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor.

Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido… (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Oración mental

Al comenzar:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Per signum Crucis de inimícis nostris líbera nos, Deus Noster. In Nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

Al terminar:

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

Lectura espiritual

Al comenzar:

¡Ven, oh Santo Espíritu!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Veni, Sancte Spíritus!, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.

V/ . Envía tu Espíritu y serán creados.

V/ . Emitte Spíritum tuum, et creabúntur.

R/. Y renovarás la faz de la tierra.

R/. Et renovábis faciem terræ.

Oración

Orémus

Oh Dios, que habéis instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concedednos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén.

Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus il­lus­tra­tióne docuísti, da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de eius semper con­so­latióne gaudére. Per Christum Dóminum nostrum. R/. Amen.

Al terminar:

V/ . Te damos gracias por todos tus beneficios, omnipotente Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

V/ . Ágimus tibi gratias, omnípotens Deus, pro univérsis benefíciis tuis, qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum.

R/. Amén.

R/. Amen.

V/ . El Señor nos dé su paz.

V/ . Deus det nobis suam pacem.

R/. Y la vida eterna.

R/. Et vitam ætérnam.

R/. Amén.

R/. Amen.

Bendición
de la mesa

Benedíctio
mensæ

V/ . Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar.

V/ . Bénedic, Dómine, nos et hæc tua dona quæ de tua largitáte sumus sumptúri. Per Christum Dóminum nostrum.

R/. Amén.

R/. Amen.

Ante prándium

V/ . El Rey de la gloria eterna nos haga partícipes de la mesa celestial.

V/ . Mensæ cæléstis partícipes faciat nos, Rex ætérnæ glóriæ.

R/. Amén.

R/. Amen.

Ante cenam

V/ . Ad cenam vitæ ætérnæ perdúcat nos, Rex ætérnæ glóriæ. R/. Amen.

Acción de gracias

Post prándium vel cenam

V/ . Te damos gracias por todos tus beneficios, omnipotente Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

V/ . Ágimus tibi gratias, omnípotens Deus, pro univérsis benefíciis tuis, qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum.

R/. Amén.

R/. Amen.

V/ . El Señor nos dé su paz.

V/ . Deus det nobis suam pacem.

R/. Y la vida eterna.

R/. Et vitam ætérnam.

R/. Amén.

R/. Amen.

Bendición
de viaje

Benedíctio
pro itínere

Que por la intercesión de Santa María tengamos (tenga, tengas, tengáis) un buen viaje: que el Señor esté en nuestro (mi, tu, vuestro) camino, y sus Ángeles nos (me, te, os) acompañen.

Beata Maria in­ter­ce­dénte, bene ambulémus (ámbulem, ámbules, ambulétis): et Dóminus sit in itínere nostro (meo, tuo, vestro), et Ángeli eius comiténtur nobíscum (mecum, tecum, vobíscum).

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.