BEATIFICACIÓN DEL VENERABLE SIERVO DE DIOS

ÁLVARO DEL PORTILLO
OBISPO, PRELADO DEL OPUS DEI

PRESIDIDA POR EL REPRESENTANTE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
EL CARDENAL DE LA SANTA IGLESIA ROMANA
ANGELO AMATO
PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN DE LAS CAUSAS DE LOS SANTOS

VALDEBEBAS, MADRID
27 DE SEPTIEMBRE DE 2014

NOTA

Este libro electrónico se ha preparado especialmente para facilitar su lectura en dispositivos pequeños, como los smartphones, y no muestra la notación musical que acompaña a los cantos. Si desea acceder al libro original en formato PDF, descárguelo aquí.

ÍNDICE

I. Perfil biográfico.

II. Preparación a la celebración.

III. Celebración de la Eucaristía.

Ritos iniciales.

Rito de la beatificación.

Liturgia de la Palabra.

Liturgia eucarística.

Rito de la comunión.

Rito de conclusión.

IV. Compartir este libro.

I. PERFIL BIOGRÁFICO DEL VENERABLE SIERVO DE DIOS

 

Álvaro del Portillo y Diez de Sollano (1914-1994)

Hijo de Clementina Diez de Sollano (mexicana) y de Ramón del Portillo y Pardo (español), Álvaro del Portillo nació en Madrid el 11 de marzo de 1914. Era el tercero de ocho hermanos.

Después de cursar el bachillerato en el Colegio Nuestra Señora del Pilar (Madrid), ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en la que terminó sus estudios en 1941. Posteriormente trabajó en diversas entidades oficiales con competencia en materia hidrográfica. A la vez, estudió Filosofía y Letras (Sección de Historia) y se doctoró en 1944 con la tesis “Descubrimientos y exploraciones en las costas de California”.

En 1935 se incorporó al Opus Dei, institución de la Iglesia Católica que había sido fundada siete años antes por san Josemaría Escrivá de Balaguer. Recibió directamente del fundador la formación y el espíritu propios de aquel nuevo camino en la Iglesia. Desarrolló una amplia labor de evangelización entre sus compañeros de estudio y trabajo, y desde 1939 realizó numerosos viajes apostólicos por diferentes ciudades de España.

El 25 de junio de 1944 fue ordenado sacerdote por el obispo de Madrid, mons. Leopoldo Eijo y Garay, junto con José María Hernández Garnica y José Luis Múzquiz: son los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, después del fundador.

En 1946 se trasladó a Roma, pocos meses antes de que fijara allí su residencia san Josemaría, con el que convivió también en los años siguientes. Se trata de un periodo crucial para el Opus Dei, que recibe entonces las primeras aprobaciones jurídicas de la Santa Sede. Para mons. del Portillo empieza también una época decisiva en la que, entre otras cosas, realizará –con su actividad intelectual junto a san Josemaría y con su trabajo en la Santa Sede– una honda reflexión sobre el papel y la responsabilidad de los fieles laicos en la misión de la Iglesia, a través del trabajo profesional y las relaciones sociales y familiares. “En un hospital –escribirá años más tarde, para ejemplificar esta realidad– la Iglesia no está solo presente por el capellán: también actúa a través de los fieles que, como médicos o enfermeros, procuran prestar un buen servicio profesional y una delicada atención humana a los pacientes; en un barrio, el templo será siempre un punto de referencia indispensable: pero el único modo de llegar a los que no lo frecuentan será a través de otras familias”.

Entre 1947 y 1950 empujó la expansión apostólica del Opus Dei en Roma, Milán, Nápoles, Palermo y otras ciudades italianas. Promovió actividades de formación cristiana y atendió sacerdotalmente a numerosas personas. De la huella que su labor ha dejado en Italia hablan hoy las numerosas calles y plazas que se le han dedicado en distintos núcleos urbanos del país.

El 29 de junio de 1948, el fundador del Opus Dei erigió en Roma el Collegio Romano della Santa Croce, centro internacional de formación del que Álvaro del Portillo fue primer rector y en el que enseñó teología moral (1948-1953). En ese mismo año (1948) obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Santo Tomás.

Durante sus años en Roma, los diversos Papas que se sucedieron (desde Pío XII hasta Juan Pablo II) le llamaron a desempeñar numerosos encargos, como miembro o consultor de 13 organismos de la Santa Sede.

Participó activamente en el Concilio Vaticano II. San Juan XXIII le nombró consultor de la Sagrada Congregación del Concilio (1959-66). En las etapas previas al Vaticano II, fue presidente de la Comisión para el Laicado. Ya en el curso del Concilio (1962-1965) fue secretario de la Comisión sobre la Disciplina del Clero y del Pueblo Cristiano. Terminado este evento eclesial, Pablo VI le nombró consultor de la Comisión postconciliar sobre los Obispos y el Régimen de las Diócesis (1966). Fue también, durante muchos años, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La vida de Álvaro del Portillo está estrechamente unida a la del fundador. Permaneció siempre a su lado hasta el mismo momento de su muerte, el 26 de junio de 1975, colaborando con san Josemaría en las tareas de evangelización y de gobierno pastoral. Con él viajó a numerosos países para disponer y orientar los diversos apostolados del Opus Dei. “Al advertir su presencia amable y discreta al lado de la dinámica figura de mons. Escrivá, me venía al pensamiento la modestia de san José”, escribirá a su muerte un agustino irlandés, el Padre John O’Connor.

El 15 de septiembre de 1975, en el congreso general convocado tras el fallecimiento del fundador, don Álvaro del Portillo fue elegido para sucederle al frente del Opus Dei. El 28 de noviembre de 1982, cuando san Juan Pablo II erigió el Opus Dei en prelatura personal, le designó prelado de la nueva prelatura. Ocho años después, el 7 de diciembre de 1990, le nombró obispo y, el 6 de enero de 1991, le confirió la ordenación episcopal en la basílica de San Pedro.

A lo largo de los años en que estuvo al frente del Opus Dei, mons. Álvaro del Portillo promovió el comienzo de la actividad de la prelatura en 20 nuevos países. En sus viajes pastorales, que le llevaron a los cinco continentes, habló a miles de personas de amor a la Iglesia y al Papa, y predicó con persuasiva simpatía el mensaje cristiano de san Josemaría acerca de la santidad en la vida ordinaria.

Como prelado del Opus Dei, mons. Álvaro del Portillo estimuló la puesta en marcha de numerosas iniciativas sociales y educativas. El Centre Hospitalier Monkole (Kinshasa, Congo), el Center for Industrial Technology and Enterprise (CITE, en Cebú, Filipinas) y la Niger Foundation (Enugu, Nigeria) son ejemplos de instituciones de desarrollo social llevadas a cabo por fieles del Opus Dei, junto a otras personas, bajo el impulso directo de monseñor del Portillo.

Asimismo, la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (desde 1984) y el seminario internacional Sedes Sapientiæ (desde 1990), ambos en Roma, así como el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa (Pamplona, España), han formado para las diócesis a miles de candidatos al sacerdocio enviados por obispos de todo el mundo. Son una muestra de la preocupación de monseñor del Portillo por el papel del sacerdote en el mundo actual, tema al que dedicó buena parte de sus energías, como se puso de manifiesto en los años del Concilio Vaticano II. “El sacerdocio no es una carrera –escribió en 1986– sino una entrega generosa, plena, sin cálculos ni limitaciones, para ser sembradores de paz y de alegría en el mundo, y para abrir las puertas del Cielo a quienes se beneficien de ese servicio y ministerio”.

Mons. Álvaro del Portillo falleció en Roma en la madrugada del 23 de marzo de 1994, pocas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa. La víspera, el 22 de marzo, había celebrado su última Misa en la iglesia del Cenáculo de Jerusalén.

Álvaro del Portillo es autor de publicaciones sobre materias teológicas, canónicas y pastorales: Fieles y laicos en la Iglesia (1969), Escritos sobre el sacerdocio (1970) y numerosos textos dispersos, gran parte de ellos recogidos póstumamente en el volumen Rendere amabile la Verità. Raccolta di scritti di Mons. Álvaro del Portillo, publicado en 1995 por la Libreria Editrice Vaticana. En 1992 se publicó el volumen Intervista sul Fondatore dell’Opus Dei, fruto de sus conversaciones con el periodista italiano Cesare Cavalleri, sobre la figura de san Josemaría Escrivá, que ha sido traducido a varias lenguas.

Tras su muerte en 1994, miles de personas han testimoniado por escrito su recuerdo de monseñor Álvaro del Portillo: su bondad, el calor de su sonrisa, su humildad, su audacia sobrenatural, la paz interior que su palabra les comunicaba.

El 21 de enero de 2004, la Congregación de las Causas de los Santos, a instancias del prelado del Opus Dei y del vicario de Roma, concede mediante decreto el nihil obstat para el inicio de la Causa. El 28 de junio de 2012, Benedicto XVI ordena que la Congregación de las Causas de los Santos promulgue el decreto de virtudes heroicas. El 5 de julio de 2013 el Papa Francisco autoriza la emanación del decreto que reconoce un milagro atribuido a la intercesión del venerable Álvaro del Portillo.

II. PREPARACIÓN A LA CELEBRACIÓN

Mi alma bendice al Señor

1. Mi alma bendice al Señor, a su Rey poderoso. Dadle alabanzas, los coros del cielo glorioso. Juntos venid, arpa y salterio entonad himnos vibrantes de gozo.

2. Lodate Dio, Padre che dona ogni bene. Lodate Dio, ricco di grazia e perdono; cantate a Lui, che tanto gli uomini amò, da dare l’unico Figlio.

3. Praise to the Lord, oh, let all that is in us adore him! All that has life and breath, come now in praises before him. Let the Amen sound from his people again, now as we worship before him.

Don Álvaro, siervo bueno y fiel

Del Decreto sobre las virtudes del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, 28 de junio de 2012.

Vir fidélis multum laudábitur (Prov 28, 20). Estas palabras de la Escritura manifiestan la virtud más característica del obispo Álvaro del Portillo: la fidelidad. Fidelidad indiscutible, sobre todo, a Dios en el cumplimiento pronto y generoso de su voluntad; fidelidad a la Iglesia y al Papa; fidelidad al sacerdocio; fidelidad a la vocación cristiana en cada momento y en cada circunstancia de la vida.

«La fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor», ha dicho el Papa Benedicto XVI (Homilía en Fátima, 12-5-2010). El Siervo de Dios ha sido ejemplo de caridad y de fidelidad para todos los cristianos. Encarnó plena, ejemplar e íntegramente sin retazos ni excepciones, el espíritu del Opus Dei, que llama a los cristianos a buscar la plenitud del amor a Dios y al prójimo a través de los deberes ordinarios que forman la trama de nuestras jornadas.

 

De san Juan Pablo II, discurso a los participantes del XXVI Congreso UNIV, 29 de marzo de 1994.

En estos días, el recuerdo de la Tierra Santa está en vosotros unido también a la persona de Mons. Álvaro del Portillo. Antes de llamarlo a su presencia, Dios le ha concedido realizar una peregrinación a los lugares donde Jesús transcurrió su vida terrena. Han sido días de intensa oración que le han unido estrechamente a Cristo y le han preparado para el encuentro definitivo con la Santísima Trinidad. Con el recuerdo de este “siervo bueno y fiel” cada uno de vosotros puede intensificar su empeño al servicio del Evangelio y difundir el anuncio de la salvación mediante el testimonio cristiano personal de cada día.

 

De san Josemaría, carta a Álvaro del Portillo, Madrid, 18 de mayo de 1939.

Saxum!: ¡qué blanco veo el camino –largo– que te queda por recorrer! Blanco y lleno, como campo cuajado. ¡Bendita fecundidad de apóstol, más hermosa que todas las hermosuras de la tierra!

 

Del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo, carta pastoral, 19 de marzo de 1992.

Muchas veces habrás meditado el punto 999 de Camino: «¿Que cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor. –Enamórate, y no “le” dejarás» (Camino, n. 999). Y quizá habrás reparado en que la última frase también adquiere sentido si la leemos al revés: no “le” dejes, y te enamorarás; sé leal y acabarás loco de amor a Dios.

Juntos cantamos gloria a ti

1. Juntos cantamos gloria a ti, Padre que das la vida, Dios de inmensa caridad; Trinidad infinita.

2. Tutto il creato vive in te, segno della tua gloria; tutta la storia ti darà onore e vittoria.

3. O enter then his gates with praise, approach with joy his courts unto; praise, laud, and bless his name always, for it is seemly so to do.

Amor a la Iglesia y a las almas

Del Decreto sobre las virtudes del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, 28 de junio de 2012.

Su amor a la Iglesia se manifestaba en la plena comunión con el Romano Pontífice y los obispos: fue un hijo fidelísimo del Papa, con una adhesión indiscutida a su persona y a su magisterio.

Su vivísima solicitud por los fieles del Opus Dei, la humildad, la prudencia y la fortaleza, la alegría y la sencillez, el olvido de sí y el ardiente deseo de conquistar almas para Cristo –reflejado en su lema episcopal: Regnáre Chris­tum vólumus!– son aspectos que se unen para componer su retrato de Pastor.

 

Del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo, homilía, 2 de mayo de 1988.

La barca de Pedro, tantas veces azotada por los vientos y las tempestades, no puede hundirse porque Jesucristo va en ella. La nave de Pedro es la de Jesús, el Hijo de Dios vivo.

Y nosotros hemos de servir a la Iglesia Santa con toda nuestra alma, porque Cristo nos ha llamado para que ayudemos a la edificación de su Iglesia.

Esa construcción la lleva adelante el Señor con la correspondencia y la colaboración de todos los cristianos, pero es Jesucristo quien acrecienta constantemente su Cuerpo místico, su Pueblo elegido.

 

Del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo, homilía, 3 de febrero de 1988.

Regnáre Christum vólumus!, ¡queremos que Cristo reine! Él, Jesús, también desea reinar; pero no se impone: respeta la libertad de las personas. Aun sabiendo que los hombres y las mujeres rechazarían muchas veces su amor, quiso correr el riesgo de la libertad porque es un don muy grande, que nos posibilita merecer de alguna manera el Paraíso.

Vamos a rogar al Señor que nos conceda la gracia de llevar su luz a miles de personas: con nuestro ejemplo, con nuestra palabra y, sobre todo, con la oración. La receta para lograr que el Reino de Dios se extienda, nos la da Jesús: “Pedid y recibiréis” (Mt 7, 7).

Que importunemos al Señor con todas las fuerzas de nuestro ser: con los labios, con las obras, con el corazón. Entonces, Jesús nos escuchará. Él siempre nos oye, pero quiere que porfiemos un día, y otro, y otro.

Ave Maria

R. Ave, Maria, grátia plena, Dóminus tecum. Benedícta tu in muliéribus.

1. Magníficat ánima mea Dóminum. Et exsultávit spíritus meus in Deo salvatóre meo. R.

1. Proclama mi alma la grandeza del Señor. Y se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. R.

2. Quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ: ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes. Quia fecit mihi magna, qui potens est; et sanctum nomen eius. R.

2. Porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo. R.

3. Et misericórdia eius in progénies et progénies, timéntibus eum. Fecit poténtiam in brácchio suo; dispérsit supérbos mente cordis sui. R.

3. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón. R.

4. Depósuit poténtes de sede, et exaltávit húmiles. Esuriéntes implévit bonis: et dívites dimísit inánes. R.

4. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. R.

5. Suscépit Israel púerum suum, recordátus misericórdiæ. Sic ut locútus est ad patres nostros, Abraham et sémini eius in sǽcula. R.

5. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.

6. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. R.

6. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio y ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. R.

Oración

Dios Padre misericordioso, que concediste a tu siervo Álvaro, obispo, la gracia de ser, con la ayuda de Santa María, Pastor ejemplar en el servicio a la Iglesia y fidelísimo hijo y sucesor de san Josemaría, fundador del Opus Dei: haz que sepamos responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de nuestra vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

III. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

RITOS INICIALES

Canto de entrada

El coro y la asamblea cantan:

Sal 34 (33), 2-4. 6. 9 (R.: cf. Lc 12, 42)

R. Fidélis servus et prudens quem constítuit Dóminus super famíliam suam. Allelúia.

R. Este es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia. Aleluya.

1. Benedícam Dóminum in omni témpore, semper laus eius in ore meo. R.

1. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. R.

2. In Dómino gloriábitur ánima mea, áudiant mansuéti et læténtur. R.

2. Mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

3. Magnificáte Dóminum mecum, et exaltémus nomen eius in idípsum. R.

3. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. R.

4. Respícite ad eum, et illuminámini, et fácies vestræ non confundéntur. R.

4. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. R.

5. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus; beátus vir qui sperat in eo. R.

5. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.

El representante del Santo Padre:

V. In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.

R. Amen.

V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

V. Pax vobis.

R. Et cum spíritu tuo.

V. La paz esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

Fratres, agnoscámus peccáta nostra, ut apti simus ad sacra mystéria celebránda.

Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Se hace una breve pausa de silencio. Después todos dicen:

Confíteor Deo omnipoténti et vobis, fratres, quia peccávi nimis cogitatióne, verbo, ópere et omissióne: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, omnes Angelos et Sanctos, et vos, fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

El representante del Santo Padre:

Misereátur nostri omnípotens Deus et, dimíssis peccátis nostris, perdúcat nos ad vitam ætérnam.

R. Amen.

Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

El coro y la asamblea cantan alternativamente las siguientes invocaciones:

Kyrie

(De Angelis)

V. Kyrie, eleison.
R. Kyrie, eleison.

V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

V. Christe, eleison.
R. Christe, eleison.

V. Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.

V. Kyrie, eleison.
R. Kyrie, eleison.

V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

RITO DE LA BEATIFICACIÓN

Se acerca a la sede del representante del Santo Padre el prelado del Opus Dei con el postulador, y pide que se proceda a la beatificación del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo.

El prelado:

Eminentíssime Dómine, Prælátus Operis Dei humíllime a Sanctitáte Sua Papa Francísco petit ut Venerábilem Servum Dei Alvárum del Portillo, epíscopum, número adscríbere Beatórum benigníssime dignétur.

Eminencia reverendísima, el prelado del Opus Dei pide humildemente a Su Santidad el Papa Francisco que se digne inscribir en el número de los Beatos al Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo, obispo.

El postulador lee algunas notas biográficas del Siervo de Dios.

A continuación el representante del Santo Padre da lectura a la Carta Apostólica en latín. Todos se ponen en pie, salvo el representante del Papa, que permanece sentado en la cátedra.

Fórmula de beatificación

Nos, vota fratris nostri Augustíni Sanctæ Románæ Ecclésiæ Cardinális Vallini, nostri Vicárii Generális pro romána dioecési, Xavérii Echevarría Rodríguez, epíscopi título Cilibiénsis, Prælatúræ personális Sanctæ Crucis et Operis Dei præláti, nec non plurimórum aliórum fratrum in episcopátu multorúmque christifidélium expléntes, de Congregatiónis de Causis Sanctórum consúlto, auctoritáte nostra apostólica facultátem fácimus ut Venerábilis Servus Dei Alvárus del Portillo y Diez de Sollano, epíscopus, Prælatúræ personális Sanctæ Crucis et Operis Dei prælátus, pastor secúndum cor Iesu, Ecclésiæ assíduus miníster, Beáti nómine in pósterum appellétur, eiusque festum die duodécima maii in locis et modis iure statútis quotánnis celebrári possit.

Nos, acogiendo el deseo de nuestro hermano el Cardenal de la Santa Iglesia Romana Agostino Vallini, nuestro Vicario General para la diócesis de Roma, y de Javier Echevarría Rodríguez, obispo titular de Cilibia, prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei, así como de otros muchos hermanos en el episcopado y de numerosos fieles, después de haber obtenido el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, con nuestra autoridad apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, obispo, prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei, pastor según el corazón de Cristo, celoso ministro de la Iglesia, de ahora en adelante sea llamado Beato, y se pueda celebrar cada año su festividad el 12 de mayo, en los lugares y según los modos establecidos por el derecho.

In nómine Patris, et Fílii et Spíritus Sancti.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El coro y la asamblea:

R. Amen.

R. Amén.

Terminada la lectura, la asamblea entona el canto de alabanza y se descubre la imagen del Beato. Durante el canto se llevan en procesión reliquias del Beato, dejándolas al lado del altar y adornándolas con velas y flores. El representante del Santo Padre las inciensa.

El coro y la asamblea cantan:

Christus vincit,
Christus regnat,
Christus, Christus ímperat.

El prelado del Opus Dei lee la fórmula de agradecimiento, acompañado del postulador.

Eminentíssime Dómine, Prælátus Operis Dei grátias ex ánimo Sanctitáti Suæ Papæ Francísco agit quod títulum Beáti hódie Venerábili Servo Dei Alváro del Portillo, epíscopo, conférre dignátus est.

Eminencia reverendísima, el prelado del Opus Dei agradece de todo corazón a Su Santidad el Papa Francisco haber proclamado hoy Beato al Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo, obispo.

El prelado del Opus Dei y el postulador intercambian un abrazo de paz con el representante del Papa. En este momento, el representante del Santo Padre entrega al prelado y al postulador copia de la Carta Apostólica.

A continuación el representante del Santo Padre entona el

Gloria

(De Angelis)

Glória in excélsis Deo et in terra pax homínibus bonæ voluntátis. Laudámus te, benedícimus te, adorámus te, glorificámus te, grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam, Dómine Deus, Rex cæléstis, Deus Pater omnípotens, Dómine Fili unigénite, Iesu Chris­te, Démine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis; qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Quóniam tu solus Sanctus, tu solus Dóminus, tu solus Altíssimus, Iesu Chris­te, cum Sancto Spíritu: in glória Dei Patris. Amen.

Gloria a Dios en cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, Sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

Oración Colecta

El representante del Santo Padre:

Orémus.
Deus Pater misericordiárum, qui beátum epíscopum Alvárum spíritu veritátis et dilectiónis implevísti, præsta, quǽsumus, ut, eius vestígia sectántes, salutíferæ Ecclésiæ missióni nos humíliter impendámus. Per Dóminum nostrum Iesum Chris­tum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.

Oremos.
Dios Padre de misericordia, que infundiste en el beato Álvaro, obispo, el espíritu de verdad y de amor, concédenos que, siguiendo su ejemplo, nos gastemos humildemente en la misión salvífica de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R. Amen.

R. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Como cuida un pastor de su grey dispersa, así cuidaré yo de mi rebaño

A reading from the Book of the Prophet Ezekiel

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11-16

The Lord says this: ‘I am going to look after my flock myself and keep all of it in view. As a shepherd keeps all his flock in view when he stands up in the middle of his scattered sheep, so shall I keep my sheep in view. I shall rescue them from wherever they have been scattered during the mist and darkness.

Porque esto dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré. Como cuida un pastor de su grey dispersa, así cuidaré yo de mi rebaño y lo libraré, sacándolo de los lugares por donde se había dispersado un día de oscuros nubarrones.

I shall bring them out of the countries where they are; I shall gather them together from foreign countries and bring them back to their own land. I shall pasture them on the mountains of Israel, in the ravines and in every inhabited place in the land.

Sacaré a mis ovejas de en medio de los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las llevaré a su tierra, las apacentaré en los montes de Israel, en los valles y en todos los poblados del país.

I shall feed then in good pasturage; the high mountains of Israel will be their grazing ground. There they will rest in good grazing ground; they will browse in rich pastures on the mountains of Israel. I myself will pasture my sheep, I myself will show them where to rest, it is the Lord who speaks.

Las apacentaré en pastos escogidos, tendrán sus majadas en los montes más altos de Israel; se recostarán en pródigas dehesas y pacerán pingües pastos en los montes de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar –oráculo del Señor Dios–.

I shall look for the lost one, bring back the stray, bandage the wounded and make the weak strong. I shall watch over the fat and healthy. I shall be a true shepherd to them.’

Buscaré la oveja perdida, recogeré a la descarriada; vendaré a las heridas; fortaleceré a la enferma; pero a la que esté fuerte y robusta la guardaré; la apacentaré con justicia».

V. Verbum Dómini.

R. Deo grátias.

V. Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 23 (22), 1 b-3. 5. 6 (R: 1 b)

El salmista:

Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

La asamblea repite:

R. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

1. Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit: in páscuis viréntibus me collocávit, super aquas quiétis edúxit me, ánimam meam refécit. Dedúxit me super sémitas iustítiæ propter nomen suum. R.

1. El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R.

2. Parásti in conspéctu meo mensam advérsus eos, qui tríbulant me; impinguásti in óleo caput meum, et calix meus redúndat. R.

2. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

3. Etenim benígnitas et misericórdia subsequéntur me ómnibus diébus vitæ meæ, et inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum. R.

3. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.

Segunda lectura

Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado

Dalla lettera di san Paolo apostolo ai Colossesi

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 24-29

Fratelli, sono lieto nelle soffe­renze che sopporto per voi e do compimento a ciò che, dei patimenti di Cristo, manca nella mia carne, a favore del suo corpo che è la Chiesa. Di essa sono diventato ministro, secondo la missione affi­datami da Dio verso di voi di portare a compimento la parola di Dio, il mistero nascosto da secoli e da generazioni, ma ora manifestato ai suoi santi. A loro Dio volle far conoscere la gloriosa ricchezza di questo mistero in mezzo alle genti: Cristo in voi, speranza della gloria.

Hermanos, ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál sea la riqueza de gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.

È lui infatti che noi annunciamo, ammonendo ogni uomo e istruendo ciascuno con ogni sapienza, per rendere ogni uomo perfetto in Cristo. Per questo mi affa­tico e lotto, con la forza che viene da lui e che agisce in me con potenza.

Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo. Por este motivo lucho denodadamente con su fuerza, que actúa poderosamente en mí.

V. Verbum Dómini.

R. Deo grátias.

V. Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

Aclamación al Evangelio

Mientras el diácono lleva solemnemente el Libro de los Evangelios al ambón, la asamblea aclama a Cristo, presente en su Palabra.

El coro:

Allelúia, allelúia, allelúia.

La asamblea repite:

Allelúia, allelúia, allelúia.

El coro:

Jn 10, 14

Ego sum Pastor Bonus, dicit Dóminus, et cognósco oves meas, et cognóscunt me meæ.

Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

La asamblea:

Allelúia, allelúia, allelúia.

Evangelio

El buen pastor da su vida por las ovejas

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum Spíritu tuo.

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu Espíritu.

 Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem

R. Glória tibi, Dómine.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 11-16

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor».

V. Verbum Dómini.

R. Laus tibi, Christe.

V. Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

El representante del Santo Padre pronuncia la homilía.

Después la asamblea afirma su adhesión a la fe cantando el

Credo

(III)

Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem cæli et terræ, visibílium ómnium et invisibílium. Et in unum Dóminum Iesum Chris­tum, Fílium Dei unigénitum, et ex Patre natum ante ómnia sǽcula. Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero, génitum, non factum, consubstan­tiá­lem Patri: per quem ómnia facta sunt. Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de cælis.

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las siguientes palabras hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

Et incarnátus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine, et homo factus est. Crucifíxus étiam pro nobis sub Póntio Piláto; passus et sepúltus est, et resurréxit tértia die, secúndum Scriptúras, et ascéndit in cælum, sedet ad déxteram Patris. Et íterum ventúrus est cum glória, iudicáre vivos et mórtuos, cuius regni non erit finis. Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem: qui ex Patre Filióque procédit. Qui cum Patre et Fílio simul adorátur et conglorifi­cá­tur: qui locutus est per prophétas. Et unam, sanctam, cathólicam et apostólicam Ecclésiam. Confíteor unum baptísma in remissiónem peccatórum. Et expécto resurrectiónem mortuórum et vitam ventúri sǽculi. Amen.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Oración de los fieles

El representante del Santo Padre:

Hermanos y hermanas, Jesús nuestro Señor, maestro y modelo de toda perfección, llama a todos a la santidad. Por intercesión del nuevo beato Álvaro del Portillo pidamos al Padre, fuente de todo bien, que la Iglesia crezca cada día en número y en santidad.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Francés:

1. Pour la Sainte Église, signe et instrument du Salut, pour que l’Esprit Saint la conserve dans l’unité et fortifie sa foi, afin que tous connaissent le Christ notre Rédempteur et que son amour s’étende toujours davantage sur toute la terre.

1. Por la Santa Iglesia, signo e instrumento de salvación universal, para que el Espíritu Santo la conserve en la unidad y la refuerce en la fe, para que el conocimiento y el amor de Cristo Redentor nuestro se extiendan cada vez más por toda la tierra.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Portugués:

2. Pelo Santo Padre, o Papa Francisco, escolhido por Deus como sucessor de Pedro e Pastor do rebanho de Cristo, para que no seu incessante ministério ao servi­ço dos cristãos seja sempre assistido pela sabedoria, consolo e for­ça do Espírito Santo.

2. Por el Santo Padre Francisco, elegido por Dios como sucesor de Pedro y Pastor de la grey de Cristo, para que en su incesante ministerio al servicio de los cristianos y de todos los hombres esté siempre lleno de la sabiduría, del consuelo y de la fortaleza del Espíritu Santo.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Alemán:

3. Für die Prälatur Opus Dei: daß alle ihre Gläubigen, Priester wie Laien, es verstehen, nach dem Beispiel des seligen Álvaro del Portillo den Anforderungen der christlichen Berufung in Treue zu entsprechen, indem sie alle Augenblicke und Umstände ihres Lebens in Gelegenheiten verwandeln, das Reich Christi zu lieben und ihm zu dienen.

3. Por la Prelatura del Opus Dei, para que todos sus fieles, sacerdotes y laicos, siguiendo el ejemplo del beato Álvaro del Portillo, sepan responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de sus vidas en ocasión de amar y servir al Reino de Jesucristo.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Japonés:

4. 世界の平和と、家族の一致 のために祈ります。私たちキリ スト者が、貧しい人々、そして苦 しんでいる人々に寄り添いなが ら、善意を持って働くすべての 人々と共に協力し、より正義に かなった社会、主の新しい掟 に沿った社会を築いていくこと ができますように。

4. Por la paz del mundo y la unidad de la familia humana, para que los cristianos, solícitos por los pobres y los que sufren, colaboren con todos los hombres de buena voluntad en la construcción de una sociedad más justa, fundada en el mandamiento nuevo del Señor.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Chino:

5. Por las familias cristianas, pequeñas iglesias domésticas, llamadas a ser hogares luminosos y alegres donde encuentren acogida los niños y los ancianos, los enfermos y los necesitados, para que sepan educar a sus hijos de modo que sean generosos y estén dispuestos a escuchar la llamada de Dios.

5. Por las familias cristianas, pequeñas iglesias domésticas, llamadas a ser hogares luminosos y alegres donde encuentren acogida los niños y los ancianos, los enfermos y los necesitados, para que sepan educar a sus hijos de modo que sean generosos y estén dispuestos a escuchar la llamada de Dios.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Polaco:

6. Za wszystkich biorących udział w tej Eucharystii, za ich rodziny i za całą ludzkość, aby wsłuchując się w głos Jezusa, Wcielonego Słowa i Odkupiciela świata, pozwolili by Duch Boży oświecił wszystkie rzeczywistości ludzkie.

6. Por todos los que participan en esta Eucaristía, por sus familias y por la humanidad entera, para que, escuchando la voz de Jesús, Verbo encarnado y Redentor del mundo, dejen que el Espíritu divino ilumine todas las realidades humanas.

El cantor:

V. Dóminum deprecémur.

R. Te rogámus, audi nos.

V. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

El representante del Santo Padre:

Bendito seas, Señor, por habernos dado la compañía y el ejemplo de tu fiel siervo Álvaro; a través de su intercesión, danos la gracia de vivir una vida humilde, alegre, escondida y silenciosa, decididos a dar testimonio de la perenne novedad del Evangelio. Por Cristo Nuestro Señor.

R. Amén.

LITURGIA EUCARÍSTICA

Mientras se llevan al altar las ofrendas, se entona el canto del ofertorio.

Ave verum Corpus natum de María Vírgine: Vere passum, immolátum in cruce pro hómine. Cuius latus perforátum fluxit aqua et sánguine: Esto nobis prægustátum mortis in exámine. O Iesu dulcis! O Iesu pie! O Iesu fili Maríæ!

Salve, verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María, verdaderamente atormentado, sacrificado en la cruz por la humanidad, de cuyo costado perforado fluyó agua y sangre; sé para nosotros un anticipo en el trance de la muerte. ¡Oh, Jesús dulce, oh, Jesús piadoso, oh, Jesús, hijo de María!

Durante el canto, el representante del Santo Padre dice en secreto:

Benedíctus es, Dómine, Deus univérsi, quia de tua largitáte accépimus panem, quem tibi offé­rimus, fructum terræ et óperis mánuum hóminum: ex quo nobis fiet panis vitæ.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Después echa en el cáliz el vino, con un poco de agua, mientras dice en voz baja:

Per huius aquæ et vini mystérium eius effi­ciámur divinitátis consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps.

El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.

El representante del Santo Padre dice en secreto:

Benedíctus es, Dómine, Deus univérsi, quia de tua largitáte accépimus vinum, quod tibi offé­rimus, fructum vitis et óperis mánuum hóminum: ex quo nobis fiet potus spiritális.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

El representante del Santo Padre, inclinándose ante el altar, dice en voz baja:

In spíritu humilitátis et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine; et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Inciensa las ofrendas y el altar, después se lava las manos diciendo en voz baja:

Lava me, Dómine, ab iniquitáte mea, et a peccáto meo munda me.

Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.

El representante del Santo Padre invita a la oración:

Oráte, fratres, ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.

Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

R. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nóminis sui, ad utilitátem quoque nostram totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Oración sobre las ofrendas

El representante del Santo Padre:

Hóstias, quǽsumus Dómine, quas in festivitáte beáti Alvári sacris altáribus exhibémus, propítius réspice, ut nobis indulgéntiam largiéndo, tuo nómini dent honórem. Per Chris­tum Dóminum nostrum.

Señor, dirige tu mirada propicia sobre las ofrendas que te presentamos en la festividad del beato Álvaro; que ellas nos merezcan tu perdón y glorifiquen tu piedad y tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amen.

R. Amén.

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El representante del Santo Padre:

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum spíritu tuo.

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Sursum corda.

R. Habémus ad Dóminum.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Grátias agámus Dómino Deo nostro.

R. Dignum et iustum est.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

Prefacio

La presencia de los santos Pastores en la Iglesia

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: per Chris­tum Dóminum nostrum.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam beáti Alvári festivitáte gaudére, ut eam exémplo piæ conversatiónis corróbores, verbo prædicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.

Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta del beato Álvaro, fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.

Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hym­num laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:

Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:

Todos cantan:

Sanctus

(De Angelis)

Sanctus, sanctus, sanctus Dóminus Deus Sábaoth. Pleni sunt cæli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus qui venit in nómine Domini. Hosánna in excélsis.

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Plegaria Eucarística I

(Canon Romano)

El representante del Santo Padre:

Te ígitur, clementíssime Pater, per Iesum Chris­tum, Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus ac pétimus, uti accépta hábeas et benedícas  hæc dona, hæc múnera, hæc sancta sacrifícia illibáta, in primis, quæ tibi offé­rimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro Francísco, et me indígno fámulo tuo, et fratre meo António María, Epíscopo huius Ecclésiæ Matríti, et ómnibus orthodóxis atque cathólicæ et apostólicæ fídei cultóribus.

Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos  dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa Francisco, conmigo indigno siervo tuyo, con mi hermano Antonio María, obispo de esta Iglesia de Madrid, y todos los demás obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Un concelebrante:

Meménto, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N.

et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est et nota devótio, pro quibus tibi offé­rimus: vel qui tibi óffe­runt hoc sacrifícium laudis, pro se suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.

y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

Otro concelebrante:

Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis Dei et Dómini nostri Iesu Christi:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;

sed et beáti Ioseph, eiúsdem Vírginis Sponsi, et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Iacóbi, Ioánnis, Thomæ, Iacóbi, Philíppi, Bartholomǽi, Matthǽi, Simónis et Thaddǽi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Ioánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. (Per Chris­tum Dominum nostrum. Amen.)

la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

El representante del Santo Padre:

Hanc ígitur oblatiónem servitútis nostræ, sed et cunctæ famíliæ tuæ, quǽsumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab ætérna damnatióne nos éripi et in electórum tuórum iúbeas grege numerári. (Per Chris­tum Dominum nostrum. Amen.)

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo nuestro Señor. Amén.)

El representante del Santo Padre y los concelebrantes:

Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quǽsumus, benedíctam, adscríptam, ratam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Corpus et Sanguis fiat dilectíssimi Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi.

Bendice y santifica, oh Padre, esta ofrenda, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que sea para nosotros Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Qui, prídie quam paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, et elevátis óculis in cælum ad te Deum Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens benedíxit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens:

El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

ACCÍPITE ET MANDUCÁTE EX HOC OMNES: HOC EST ENIM CORPUS MEUM QUOD PRO VOBIS TRADÉTUR

TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS

El representante del Santo Padre presenta al pueblo la hostia consagrada y hace genuflexión en señal de adoración.

Símili modo, postquam cenátum est, accípiens et hunc præclárum cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas, item tibi grátias agens benedíxit, dedítque discípulis suis, dicens:

Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

ACCÍPITE ET BÍBITE EX EO OMNES: HIC EST ENIM CALIX SÁNGUINIS MEI, NOVI ET ÆTÉRNI TESTAMÉNTI, QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUN­DÉTUR IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM. HOC FÁCITE IN MEAM COMMEMO­RA­TIÓ­NEM

TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMO­RA­CIÓN MÍA

El representante del Santo Padre presenta al pueblo el cáliz consagrado y hace genuflexión en señal de adoración.

El representante del Santo Padre:

Mystérium fídei.

Este es el sacramento de nuestra fe.

Todos:

R. Mortem tuam annuntiámus, Dómine, et tuam resurrectiónem confitémur, donec vénias.

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

El representante del Santo Padre y los concelebrantes:

Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiúsdem Christi, Fílii tui, Dómini nostri, tam beátæ passiónis, necnon et ab ínferis resurrectiónis, sed et in cælos gloriósæ ascensiónis: offé­rimus præcláræ maiestáti tuæ de tuis donis ac datis hóstiam puram, hóstiam sanctam, hóstiam immaculátam, Panem sanctum vitæ ætérnæ et Cálicem salútis perpétuæ.

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Supra quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sícuti accépta habére dignátus es múnera púeri tui iusti Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ, et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: iube hæc perférri per manus sancti Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ maiestátis tuæ; ut, quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui Corpus et Sánguinem sumpsérimus, omni benedictióne cælésti et grátia repleámur. (Per Chris­tum Dominum nostrum. Amen.)

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

Un concelebrante:

Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N., qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis.

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus, locum refrigérii, lucis et pacis, ut indúlgeas, deprecámur. (Per Chris­tum Dominum nostrum. Amen.)

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

Otro concelebrante:

Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Ioánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia, cum beáto Alváro et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quǽsumus, largítor admítte. Per Chris­tum Dóminum nostrum.

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, del beato Álvaro y de todos los santos; y acéptanos en su compañía no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro.

El representante del Santo Padre:

Per quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis, et præstas nobis.

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.

El representante del Santo Padre y los concelebrantes:

Per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri Omnipoténti, in unitáte Spíritus Sancti, omnis honor et glória per ómnia sǽcula sæculórum.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

Todos:

R. Amen.

R. Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN

Oración del Señor

El representante del Santo Padre:

Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere:

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Todos cantan:

Pater noster, qui es in cælis, sanctificétur nomen tuum, advéniat regnum tuum, fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie, et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris, et ne nos indúcas in tentatiónem, sed líbera nos a malo.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El representante del Santo Padre:

Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, da propítius pacem in diébus nostris, ut, ope misericórdiæ tuæ adiúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri: exspectántes beátam spem et advéntum Salvatóris nostri Iesu Christi.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

Todos:

R. Quia tuum est regnum et potéstas et glória in sǽcula.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

Rito de la paz

El representante del Santo Padre:

Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta nostra, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris. Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum.

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amen.

R. Amén.

El representante del Santo Padre:

Pax Dómini sit semper vobíscum.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

R. Et cum spíritu tuo.

R. Y con tu espíritu.

El diácono:

Offérte vobis pacem.

Daos fraternalmente la paz.

Los asistentes se dan la paz.

Fracción del Pan

El representante del Santo Padre dice en secreto:

Hæc commíxtio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Iesu Christi fiat accipiéntibus nobis in vitam ætérnam.

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Todos cantan:

Agnus Dei

(De Angelis)

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: dona nobis pacem.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

El representante del Santo Padre dice en secreto:

Dómine Iesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris, cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis et univérsis malis: et fac me tuis semper inhærére mandátis, et a te numquam separári permíttas.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

O bien:

Percéptio Córporis et Sánguinis tui, Dómine Iesu Christe, non mihi provéniat in iudícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam.

Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre no sea para mí un motivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.

El representante del Santo Padre:

Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi. Beáti qui ad cenam Agni vocáti sunt.

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Todos:

R. Dómine, non sum dignus ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Cantos de comunión

Anima Christi

R. Ánima Christi, sanctífica me. Corpus Christi, salva me. Sanguis Christi, inébria me. Aqua láteris Christi, lava me.

R. Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame.

1. Pássio Christi, confórta me. O bone Iesu, exáudi me. Intra tua vúlnera abscónde me. R.

1. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. R.

2. Ne permíttas me separári a te. Ab hoste malígno defénde me. In hora mortis meæ voca me. R.

2. No permitas que me aparte de ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. R.

3. Et iube me veníre ad te. Ut cum Sanctis tuis laudem te in sǽcula sæculórum. Amen. R.

3. Y mándame ir a ti. Para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos. Amén. R.

Adoro te devote

1. Adóro te devóte, latens Déitas, quæ sub his figúris vere látitas. Tibi se cor meum totum súbiicit, quia, te contémplans, totum déficit.

1. Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto ver­da­de­ramente bajo estas apariencias. A ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al con­tem­plarte.

2. Visus, tactus, gustus in te fállitur, sed audítu solo tuto créditur. Credo quidquid dixit Dei Fílius: nil hoc verbo veritátis vérius.

2. Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

3. In Cruce latébat sola Déitas; at hic latet simul et humánitas. Ambo tamen credens atque cónfitens, peto quod petívit latro pœnitens.

3. En la Cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad. Creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

4. Plagas, sicut Thomas, non intúeor; Deum tamen meum te confíteor. Fac me tibi semper magis crédere, in te spem habére, te dilígere.

4. No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios. Haz que yo crea más y más en ti, que en ti espere, que te ame.

5. O memoriále mortis Dómini! Panis vivus vitam præstans hómini, præsta meæ menti de te vívere, et te illi semper dulce sápere.

5. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre. Concédele a mi alma que de ti viva, y que siempre saboree tu dulzura.

6. Pie pellicáne, Iesu Dómine, me immúndum munda tuo sánguine: cuius una stilla salvum fácere totum mundum quit ab omni scélere.

6. Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí, inmundo, con tu sangre: de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

7. Iesu, quem velátum nunc aspício, oro, fiat illud quod tam sítio; ut te reveláta cernens fácie, visu sim beátus tuæ glóriæ. Amen.

7. Jesús, a quien ahora veo escondido, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

Cerca de ti, Señor

1. Cerca de Ti, Señor, yo quiero estar, tu grande eterno amor quiero gozar. Llena mi pobre ser, limpia mi corazón; hazme tu rostro ver en la aflicción.

2. In te crediam, Signor, in te speriam, e uniti nell’amor ti ringraziam: noi acclamiamo a te, noi inneggiamo a te. Resta con noi, Signor, resta con noi.

3. N’aimer que toi, mon Dieu, n’aimer que toi : tes saints, d’un coeur joyeux, ont fait ce choix. Ils ont tracé pour moi la route vers la croix. N’aimer que toi, mon Dieu, n’aimer que toi.

4. Then, with my waking thoughts bright with thy praise, out of my stony griefs Bethel I’ll raise; so by my woes to be nearer, my God, to thee (repeat) nearer to thee.

Holy God, we praise Thy name

1. Holy God, we praise Thy Name, Lord of all, we bow before Thee. All on earth Thy scepter claim, all in Heaven above adore Thee. Infinite Thy vast domain, Everlasting is Thy reign.

2. En la celestial mansión ensalzando tus bondades póstranse con sumisión Ángeles y Potestades; sube sin cesar la voz: Santo, santo, santo Dios.

Oración después de la comunión

El representante del Santo Padre:

Orémus.
Refécti sacris mystériis, Dómine, humíliter deprecámur, ut, beáti Alvári exémplo, studeámus confitéri quod crédidit, et ópere exercére quod dócuit. Per Chris­tum Dóminum nostrum.

Oremos.
Reanimados por estos sacramentos te rogamos, Señor, humildemente que, a ejemplo del beato Álvaro, nos esforcemos en dar testimonio de aquella misma fe que él profesó en su vida, y en llevar a la práctica todas sus enseñanzas. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amen.

R. Amén.

El prelado del Opus Dei y después el cardenal arzobispo de Madrid dirigen unas palabras a todos los asistentes.

RITO DE CONCLUSIÓN

Bendición

El representante del Santo Padre:

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum spíritu tuo.

El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Sit nomen Dómini benedíctum.

R. Ex hoc nunc et usque in sǽculum.

V. Bendito sea el nombre del Señor.

R. Ahora y por todos los siglos.

V. Adiutórium nostrum in nómine Dómini.

R. Qui fecit cælum et terram.

V. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

R. Que hizo el cielo y la tierra.

V. Benedicat vos omnipotens Deus, Pater  et Filius  et Spiritus  Sanctus.

R. Amen.

V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre , Hijo  y Espíritu  Santo, descienda sobre vosotros.

R. Amén.

El diácono:

V. Ite, missa est.

R. Deo grátias.

V. Podéis ir en paz.

R. Demos gracias a Dios.

Cantos finales

Salve Regina

Salve, Regina, Mater mi­se­ri­córdiæ, vita, dulcédo et spes nostra, salve.

Dios te salve, Reina y Madre de mi­se­ri­cordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.

Ad te clamámus, éxsules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Éia ergo, advocáta nostra, illos tuos mi­se­ri­córdes óculos ad nos convérte.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos mi­se­ri­cordiosos.

Et Iesum benedíctum fructum ventris tui, nobis, post hoc exsílium, osténde.

Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria!

¡Oh cle­men­tísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Gloria canatur tibi

1. Glória canátur tibi humánis et cǽlitum choris, et fídibus et cýmbalis.

1. ¡Que los coros de los hombres y de los ángeles canten gloria a ti, oh Dios, al son de arpas y trompetas!

2. Pretiósis portis urbem ingréssi, cum ángelis sumus ad thronum tuum consórtes.

2. Hemos entrado en la ciudad por puertas engalanadas, y acompañamos a los ángeles ante tu trono.

3. Non tantum gáudii audítum umquam est, neque visum: lætémur nunc, io, io! Semper in dulci iúbilo!

3. Ni ojo vio, ni oído oyó nunca tan gran alegría. ¡Llenémonos de alegría, sí! ¡Siempre nos acompañe un dulce júbilo!

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NOTA

Este libro electrónico se ha preparado especialmente para facilitar su lectura en dispositivos pequeños, como los smartphones, y no muestra la notación musical que acompaña a los cantos. Si desea acceder al libro original en formato PDF, descárguelo aquí.

 

Los textos litúrgicos propios del beato Álvaro del Portillo han sido aprobados por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos con el Decreto N. 118/14/L, con fecha de 25 de marzo de 2014.

Imágenes: Virgen de la Almudena (detalle), Catedral de Santa María la Real de la Almudena, Madrid, España; Cristo crucificado, Velázquez, s. XVII, Museo del Prado, Madrid, España.

 

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